domingo, abril 13, 2008

Por la “defensa de Pemex” aniqulan al PRD y a la democracia


Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Domingo 13 de abril de 2008

No es una broma. Es en serio que una buena porción de dirigentes, líderes y gobernantes del PRD están altamente preocupados por el despeñadero al que un puñado de ambiciosos llevan al partido, la más importante e influyente formación que haya alcanzado la izquierda mexicana en su historia.

No es una broma la acusación de que Andrés Manuel López Obrador pretende “un golpe de Estado” al interior del PRD, que entre otros lanzó el número dos del partido amarillo, Guadalupe Acosta Naranjo. Es muy en serio que algunos de los constructores del PRD vean al señor legítimo no como el más importante líder de la izquierda mexicana, el hombre capaz de llevar a esa fuerza política al poder, el que promueve la transformación de México y de que finalmente llegue la hora de los que menos tienen. No, las mentes sensatas en el PRD, que las hay pero que no se atreven a expresarse de manera pública, ya ven a AMLO como un “infiltrado” del PRI y de la derecha, para acabar con el PRD. Y no, no es una broma.

Y si bien hoy no lo dicen en público, no dan la cara para expresar esa preocupación, lo cierto es que no pasará mucho tiempo para que lo hagan. Hace un año, quizá dos, nadie imaginaba que los Chuchos y los Lopistas se dijeran lo que hoy se dicen en la disputa por el control del partido amarillo, y por la pelea del dinero público. En dos, tres o cuatro años —una vez que los votos cobren las torpezas políticas del tabasqueño— muchos reconocerán de manera pública que López Obrador fue el responsable del suicidio del PRD, pero además del fortalecimiento de la derecha y del regreso del PRI al poder.

Y en efecto, si vemos con cabeza fría lo que está ocurriendo, con un poco de sensatez y sin la pasión que provoca el fanatismo y el mesianismo de los amlistas, llegaremos a la conclusión de que el legítimo hace todo para destruir a la izquierda y su más importante estandarte, el PRD; pero además destruye a sus centros reales de poder —que están en el Congreso— y hasta pretende demoler la naciente y muy frágil democracia que a todos los ciudadanos nos ha costado mucho, pero que al PRD y a los sectores marginados les costó vidas. Como siempre, vamos por partes.

El suicida

Vamos a suponer que el señor López Obrador tiene razón, que la perversa derecha azul y la oportunista derecha tricolor quieren engañar a los más de 100 millones de mexicanos —tontos que somos, por supuesto— y que convertirán a Pemex en un negocio familiar. Vamos a suponer que, en efecto, la familia Mouriño pretende convertirse en la moderna versión de Carlos Slim —como gritan en el delirio los Lopistas— en el rentable negocio del petróleo. Y vamos a suponer que AMLO y sus leales son los iluminados, los enviados desde el cielo para salvar a la patria, para redimir las almas de los herejes y para castigar a los traidores. Vamos a suponer que todo eso es cierto.

Entonces, si todo eso es cierto, ¿por qué destruir la imagen e influencia del PRD? ¿Qué no desde el 3 de julio AMLO se he encargado de colocar explosivos en los pilares del PRD? ¿Qué no es un suicidio político la dizque protesta pacífica? ¿Qué no para salvar el petróleo de las garras de los perversos, se requiere un partido fuerte, con una dirigencia legitimada? ¿Por qué, si esa es una premisa incuestionable, AMLO destruyó al PRD en su ambición de controlar el partido?

Bueno, vamos a suponer que se equivocaron, que por andar en la parranda petrolera no se dieron cuenta que estaban destruyendo al PRD —y es entendible, si en el gobierno tampoco se dieron cuenta de los escándalos Bejarano y Ponce— y que tienen claro todo lo demás.

¿Por qué entonces AMLO y su claque disparan a la cabeza de sus centros de poder? ¿De qué estamos hablando?

Resulta elemental, de sentido común y hasta de lógica. Pero parece que no les da para lo elemental, para el sentido común y para la lógica. Eso sí, les da para el suicidio.

¿Qué es, sino cortarle la cabeza al PRD, la “clausura” del Congreso? Está bien, para los que no lo entienden. ¿En dónde tiene el PRD su fuerza política, en el terreno institucional? ¿Con qué fuerza y con qué instrumentos institucionales puede el PRD defender Pemex? ¿De dónde obtiene el dinero para la sobrevivencia del movimiento de AMLO y para mantener aceitado a una gran mayoría del partido? Las respuestas a las tres últimas interrogantes es: “La representación del PRD en el Congreso”. ¿Está claro? Ahora bien, ¿qué significó la clausura del Congreso por parte del FAP?

Pues eso, destruir la fuerza del PRD en el Congreso, no sólo en términos políticos, sino en su imagen y su vertiente electoral frente al ya cercano 2009. ¿Quién en su sano juicio votará por el PRD en 2009? Claro, más allá de los fanáticos que ya no ven ni escuchan, y que en el extremo de la incongruencia y el delirio, ahora justifican que AMLO, y sus locuaces, pretendan cancelar libertades básicas, como la de expresión, nadie. ¿Se acuerdan que defendía la izquierda hace 15, 20, 30 años? Sí, la libertad de expresión. ¿Y qué pregonan hoy? Cerrar la boca a los críticos de esa izquierda. De viejos, muchos de los fanáticos de AMLO hoy justifican y promueven lo que de jóvenes defendían. Pura congruencia.

¿Por qué decimos que AMLO será señalado en unos cuantos años como el responsable del suicidio del PRD?

Porque en la supuesta defensa del petróleo, que no es más que su “burro” para llegar con vida política al 2012, destruye al PRD, a los grupos parlamentarios amarillos y, por si fuera poco, también destruye la naciente democracia. Es decir, en su lucha por la supuesta defensa del petróleo aplica el más puro maquiavelismo: “El fin justifica los medios”. Es decir, las ambiciones de poder de AMLO justifican la destrucción del PRD y la naciente democracia. Y por si fuera poco, estimula la consolidación de la derecha y el regreso del PRI. ¿No parece un infiltrado?

Hace no muchos años los fanáticos del PRI nos decían “estalinistas” por criticar al PRI. Hace menos años los fanáticos del PAN decían que “nos pagaba Gobernación”, por criticar a los azules y a sus gobiernos. Hoy nos dicen que nos paga el PAN y la derecha por criticar a AMLO y su demencial destrucción del PRD y de la naciente democracia. El tiempo pondrá a cada quien en su lugar.

Farsantes políticos mexicanos denigran a los artistas de circo

Por lo pronto, con pena y vergüenza, reconocemos que al pretender definir a los farsantes de la clase política mexicana insultamos a un grupo de profesionales que, con toda razón, reclaman que no se les compare con los políticos; Federico Serrano-Díaz, director de Difusión del Circo Atayde Hermanos, nos ofreció la siguiente lección que aceptamos con humildad:

“Estimado señor Alemán, en repetidas ocasiones, en sus escritos hace usted referencias al circo, comparándolo con la clase política nacional. Me atrevo a pensar que es más bien por ignorancia que por mala fe, pero lo cierto es que ese tipo de comentarios han contribuido a degradar entre el público la percepción de lo que es ‘el circo’: arte escénico ancestral y vivo, esencialmente democrático, y que en nuestro país tiene raíces milenarias.

“El circo funciona como un mecanismo de relojería: un trapecista no puede cambiar la ruta de su vuelo, ni un malabarista alterar caprichosamente su rutina, ni un entrenador de tigres improvisar su acto. Detrás del circo hay todo lo que no hay en la política en este país: concentración, rigor, disciplina, valoración del esfuerzo individual y colectivo, confianza en uno mismo y en los compañeros, elegancia, precisión y belleza. Es el arte del asombro.

“Por otra parte, el ejercicio del circo no le hace daño a nadie, mientras que nuestros políticos, con su estupidez, hacen daño a millones de ciudadanos. ‘Quisiera que el escenario fuese tan angosto como la cuerda de un equilibrista: eso le quitaría a muchos ineptos las ganas de subir a escena’, decía J. W. Goethe.

“Me permito enviarle algunas opiniones de personas mucho más calificadas que yo sobre lo que es y significa el circo, y que merecen ser tomadas en cuenta porque se trata de grandes creadores y pensadores de la cultura universal:

El verdadero circo

“No sé exactamente lo que el circo me ha dado, excepto que vi gente arriesgando sus vidas con una gracia y una elegancia infinitas para entretener a sus semejantes; y eso me parece más que suficiente”: Máximo Gorki.

“El circo es el único espectáculo que conozco que mientras se mira, proporciona la sensación de vivir en un sueño feliz”: Ernest Hemingway.

“El circo es una pequeña arena cerrada que nos envuelve en el olvido; por un momento nos permite salir de nosotros mismos para fundirnos en un mundo de gozo y maravilla que nos conduce al corazón de un universo misterioso”: Henry Miller.

“Cada hombre, mujer o niño sale del circo refrescado, renovado y preparado para sobrevivir. El circo es una ruptura radical en la pauta de la realidad: la belleza contra la fealdad; la excitación contra el aburrimiento”: John Steinbeck.

“Desde la infancia, desde la memoria que revive el pasado, y también desde el presente por supuesto, el circo es siempre un paraíso”: Vicente Leñero.

“Espero que la lectura de las citas anteriores contribuyan a que se dé usted cuenta, señor Alemán, que las comparaciones entre ambos mundos no sólo son injustas sino un poco ligeras y hasta tontas.

“En México, el Circo Atayde Hermanos cumple 120 años de vida en este 2008. Y en ese tiempo han caído Porfirio Díaz y el PRI, se han gestado generaciones de nuevos ricos gracias a la política, se expandió y desapareció el ferrocarril, ocurrieron crímenes de Estado como los de 1968 y 1971, y México es muy distinto en esos 120 años. Sin embargo, el circo sigue ahí.

“Por supuesto existen circos de diferentes niveles y calidades, como ocurre con cualquier otra actividad humana. Lo mismo sucede con los medios, los periodistas y los políticos. Es por ello que creemos que resulta irresponsable la generalización. Por eso, a través de este conducto le manifiesto el profundo malestar que causa entre la comunidad circense que la mala política se presente como sinónimo del circo, que constantemente hacen comunicadores como usted.

“Si la política mexicana funcionara como un circo, sería un arte perfectamente organizado, y no lo es. Por eso creemos que el espectáculo circense está en las antípodas de la clase política mexicana y de la denigrante forma de hacer política.

“En todo caso, y con mucha buena voluntad, lo cierto es que muchos mexicanos y sobre todo los profesionales del espectáculo circense creemos que nuestra política resulta una farsa (pieza cómica breve), interpretada por una multitud de mamarrachos (persona o cosa defectuosa. Hombre informal que no merece respeto), pero jamás se puede decir que la política es un circo, con sus acróbatas, malabaristas y payasos. No hay que confundir los términos. Gracias”. Hasta aquí la carta.

En el camino

A 10 años de su muerte: ¡Cómo hace falta la opinión de Octavio Paz¡ Pero también es cierto que le haría mucho bien a todos que los políticos los leyeran. ¡Claro, si saben leer!

aleman2@prodigy.net.mx

Etiquetas: , , , , ,

domingo, marzo 16, 2008

La izquierda se volvió derecha


El término “izquierda” viene de los inicios de la Revo- lución Francesa, cuando se impuso al rey una forma de parlamento, los Estados Generales, en 1789. Los diputados de la nobleza se sentaban a la derecha de la presidencia y defendían los fueros especiales, la tradición y la monarquía. Los diputados de las bancas a la izquierda exigían la desaparición de los monopolios detentados por el gobierno en ciertas áreas de la economía; final de los fueros por los que los nobles no podían ser llevados a juicio por actos contra un pobre; educación para las masas basada en la ciencia, Estado laico, y, en general, todo cuanto hoy conforma un régimen democrático.

¿Por qué ocurrió eso? Porque las nuevas fuerzas productivas, desatadas por la ciencia transformada en tecnología (la Revolución Industrial), estaban rompiendo el corsé de la vieja legislación estatista, plagada de prohibiciones a las nuevas empresas. El proceso fue analizado por Marx en abundancia. En fin, el llamado “tercer Estado”, con asientos a la izquierda, representaba las nacientes fuerzas económicas, oprimidas por restricciones legales al comercio y a la inversión. Se inspiraba en la Ilustración: esa generosa intelectualidad que había redactado la primera Enciclopedia, resumen del conocimiento científico. En los Estados Generales, el ala sentada a la izquierda pugnaba por las libertades de comercio, de inversión, de asociación, de expresión, de religión; por la igualdad de los ciudadanos ante la ley y por servicios sociales para los desposeídos. En esa postura se inspiraron Washington, Hidalgo y Bolívar para proponer independencia respecto de Europa y repúblicas democráticas en vez de monarquías para gobernar los nuevos países americanos.

La izquierda mexicana

En cuanto llegó al poder, nuestra izquierda olvidó la ética: un gobierno que se autonombró de izquierda, el encabezado por López Obrador en el DF, hizo todo, absolutamente todo aquello contra lo que estuvimos en la izquierda: exigíamos obra pública concesionada por licitaciones abiertas y a concurso, con precios y costos transparentes: López Obrador entregó su obra magna, los segundos pisos, a las compañías que él decidió y a cambio de apoyos políticos (eran los “empresarios buenos” que marchaban cuando él lo pedía, pues daba y quitaba contratos a su antojo). Luego, para impedir la aplicación de la Ley de Transparencia en gastos por miles de millones, logró que René Bejarano, al frente de la Asamblea Legislativa, hiciera secreto de estado esos números, esos libros contables, hasta por diez años. ¿Pues qué ocultan? Sólo sabemos que son miles de millones de pesos; pero los pagos estarán en la caja fuerte de López por diez años.

¿Y que hacía Gustavo Ponce, secretario de Finanzas de López Obrador, jugando en Las Vegas cada tres semanas? Está preso porque lo detuvo la PGR, no la policía capitalina. No pudo faltar a su despacho sin autorización del jefe, López Obrador. ¿A qué iba Ponce a Las Vegas? ¿Cuál era la encomienda oficial que cumplía? López será lo que sea, menos tonto. Su secretario de Finanzas le hacía un trabajo. Ponce lo reconoció a Encinas, ya huyendo: “Todo lo hice con conocimiento de Andrés”. El pitazo para huir se lo había dado López en conferencia de prensa urgente. El gobierno federal tiene a Ponce en una cárcel federal. Pero el PAN demuestra todos los días que está verde para ejercer el poder y que es “totalmente Palacio”. El manejo del asunto Ponce ha sido nulo. En cambio, hay gente que sigue afirmando que hubo fraude aunque nadie haya logrado explicar, ni López, cómo se cometió en un sistema a prueba de fraude. Quedó el golpe.

El que se decía “indestructible” llegó a la vileza de acusar a sus representantes de casilla de haberse vendido; no ha podido dar ni un solo nombre, ni la cantidad por la que se vendieron. Y con todo, logró instalar el fraude en la convicción colectiva de millones. Ahora hace lo mismo: exige transparencia en contratos por 40 millones el mismo personaje que nos niega transparencia en los miles de millones. Exige cuentas quien jamás las dio por las cuotas de los taxis piratas, los ambulantes; por los Panchos Villas que sirvieron al PRI y ahora sirven al PRD porque van con el mejor postor.

A Mouriño no lo hunde la denuncia de López, lo hunde la eterna suspicacia de los mexicanos que no pueden creer que tengan un principio de democracia, que sus enemigos son el sindicalismo de electricistas y petroleros, y no los inversionistas que en Cuba exploran y explotan yacimientos petroleros y en China producen electricidad sin que por eso Cuba o China estén desapareciendo.

La izquierda mexicana combatió los fueros hace 150 años, hoy los refuerza; hoy está contra la libertad de inversión y de comercio: las que hicieron la prosperidad del mundo desarrollado. Eso que llaman “izquierda” es lo que Juárez y Gómez Farías llamaban “reacción”. Estamos en manos de una reacción descarada y engreída.

Luis González de Alba - 167

Derechos Reservados © Grupo Editorial Milenio 2008

Etiquetas: , , , ,

sábado, febrero 09, 2008

Sobre López



Por Jaime Sánchez Susarrey

1. AMLO no está muerto ni enterrado. Quien así lo considere se equivoca. No es lo mismo estar noqueado que definitivamente eliminado. El señor López sigue arriba del ring en espera de la revancha. Su influjo en el PRD se mantiene. Nueva Izquierda, la corriente de Jesús Ortega, le teme. Y no le falta razón. El último incidente con Ruth Zavaleta lo muestra de cuerpo entero. Su desparpajo no es nuevo. Y como el "cállate, Chachalaca", durante la campaña presidencial, le costará caro. Pero más allá de esa evaluación, "el Presidente legítimo" conserva su fuerza. La competencia cerrada entre Jesús Ortega y Alejandro Encinas lo confirma. Hay Peje para rato. Más le vale al gobierno de Calderón y al resto de las corrientes políticas tenerlo presente. Minimizarlo sería un grave error.

2. Sin duda está haciendo hasta lo imposible por levantarse de la lona. Ahí está su reciente carta a los medios electrónicos. Cree que la oportunidad es única, por eso esgrime el petate del muerto: si Pemex se privatiza, se cancelará la vía pacífica del cambio. El despropósito es mayor. Primero, porque nadie está proponiendo la privatización de la empresa. El gobierno federal ya la descartó. Beltrones, por su parte, negó cualquier cambio constitucional. Segundo, el señor López carece de autoridad moral para solicitar la apertura de los medios electrónicos. Su desprecio por los debates en el 2006 fue más que evidente. Tercero, hipoteca una vez más su credibilidad y sus cartas democráticas: las decisiones de la mayoría en la Cámara de Diputados no pueden ser impugnadas por una minoría mediante amenazas violentas.

3. A confesión de parte, relevo de pruebas. La anécdota es cierta. A Pemex, dijo, hay que salvarlo desde la Presidencia. No hay otra forma. Soy yo o el caos. En esa gesta no caben las medias tintas. Es todo o nada. La historia se repite. Sólo la derrota del adversario confirmaba la legitimidad del proceso electoral. Ahora, frente al Presidente espurio sólo la resistencia tiene sentido. No importa que dure dos, tres o seis años. Lo otro es colaboracionismo puro. La transa fortalece al enemigo. Más vale una colorada que 100 descoloridas. Quien no lo entiende así es un traidor. Si en ese proceso Pemex quiebra y se hunde es secundario. Puede ser incluso indispensable. Lo importante es alcanzar la Presidencia. De ahí la andanada contra Jesús Ortega y Nueva Izquierda. Desde el púlpito mayor AMLO lanza rayos y centellas. Su fuego purificador es el mismo que anunció durante su campaña a la Presidencia.

4. La estrategia tiene un primer objetivo: dinamitar los puentes del PRD con el PAN y el PRI en el Congreso. La reciente reforma electoral y otros hechos encendieron los focos rojos. Nueva Izquierda lo desafió. Ruth Zavaleta lo traicionó. Leonel Godoy le entregó la plaza al gobierno federal. El agravio es mayor. El nuevo gobernador de Michoacán no sólo dijo que no se podía gobernar sin el apoyo del presidente de la República, sino que además invitó a Felipe Calderón a su toma de posesión. La andanada contra los reformistas debe ser total. Ya la puso en operación a finales del año pasado. La línea era muy clara: Genaro Góngora presidente del IFE o nada. Fue lo mismo que hizo Pablo Gómez en el 2003. La sentencia es inapelable: el nuevo consejo carecerá de nuevo de credibilidad y legitimidad. Lo anterior vale para la reforma energética a pie juntillas. La galvanización del PRD debe ser total. Patria o muerte, ésa es la consigna.

5. El segundo objetivo es romper la reforma misma. No hay que olvidar que López tiene una ascendencia moral e ideológica sobre importantes corrientes del PRI. Es seguro que ni Manlio Fabio Beltrones ni Emilio Gamboa comparten sus obsesiones. Pero ambos tienen pavor de figurar en la picota del rayito de esperanza. En el caso de Beatriz Paredes hay, además, afinidades electivas. Por encima del miedo y del cálculo costo-beneficio existe simpatía por los viejos dogmas del estatismo y el populismo. Los efectos de la estrategia del Peje están a la vista. En materia fiscal no se fue más allá porque el tema del IVA en medicinas y alimentos se había politizado. Ése es el contexto de las recientes declaraciones del senador Beltrones: no habrá modificación constitucional. Sin embargo no existe ninguna garantía de que ese seguro abra un debate serio e informado sobre la reforma energética. AMLO juega en otras canchas.

6. No es la primera vez que López miente ni será la última. Le mintió al ingeniero Cárdenas cuando le juró lealtad. Faltó a la verdad al deslindarse de René Bejarano y Gustavo Ponce. Manipuló el amparo del predio El Encino para autovictimarse. Falseó las encuestas al afirmar que llevaba 10 puntos de ventaja en el 2006. Calumnió a Calderón en el debate. Engañó a todos la noche del 2 de julio al proclamar su victoria por 500 mil votos. Diseñó un mecanismo para modular el flujo de información el 5 de julio y aparentar que los resultados le eran favorables durante todo ese día. ¿Qué de extraño tiene, entonces, que esté fabricando ahora un gran molino de viento y difunda a diestra y siniestra el complot para privatizar Pemex? Si el gobierno de Calderón y Manlio Fabio Beltrones creen que están frente a un debate serio y racional se equivocan rotundamente. El objetivo es provocar pánico e histeria para encarecer los costos de cualquier reforma energética. Nada más.

7. ¿Vale señalar lo evidente? López no se hace cargo de la realidad. Me explico. Los precios del petróleo están por las nubes, pero la producción de Pemex está declinando de manera muy acelerada. Dentro de cinco años podríamos estar importando crudo. Pero además, los ingresos del gobierno federal están petrolizados. No se puede, en consecuencia, invertir más recursos en exploración y perforación sin afectar las partidas que se destinan a áreas como salud y educación. El tiempo apremia. Si la reforma no soluciona el problema de manera adecuada, el gobierno de Calderón enfrentará una situación en extremo delicada en unos cuantos años, por no decir meses. ¿Lo entiende López? Me corrijo. Por supuesto que sí. Y a eso es, justamente, a lo que le apuesta. Él sabe que la única manera de regresar victorioso a la escena política es en medio del caos. Su discurso se sintetizaría entonces en una sola frase: "se los dije".

8. La estrategia va. En el interior del PRD la disputa está ya en quién levanta la voz más fuerte y en forma más airada para defender el... petróleo. Así que Dios guarde la hora. Porque el contagio puede ser inmediato y convertirse en unas cuantas semanas en epidemia.

Etiquetas: , , , , ,

lunes, julio 02, 2007

La creciente deuda con René Bejarano

En el plañidero y multitudinario recordatorio de su derrota electoral que, a sabiendas de que miente, insiste en presentar como “fraude” o “despojo”, Andrés Manuel López Obrador volvió a quedar en deuda con el individuo a quien tanto le debe y que encarna lo mejor y lo peor de quienes le profesan lealtad personal, ideológica y política.

Se trata de René Bejarano, el ex secretario y operador particular del entonces jefe de Gobierno, que fue a la cárcel por una sola causa: acarrear dinero sucio para las campañas del PRD en la capital.

Denostado y expulsado del partido por haber recibido inexplicables fajos de dólares de Carlos Ahumada, el fundador de la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN) no solamente ha mantenido su fidelidad a López Obrador, sino que ha seguido trabajando para él, primero en la celda que ocupó y luego desde su modesta (de verdad modesta) casa.

Más: participó en la organización de las movilizaciones de 2005 contra el desafuero.

Más: su agrupación fue decisiva en la preselección de la candidatura y triunfo de Marcelo Ebrard en la jefatura de Gobierno del DF.

Más: fue determinante en las movilizaciones poselectorales y el plantón Zócalo-Periférico que ordenó López Obrador.

Más: la concurrencia en la marcha y el mitin de ayer no habrían prosperado sin su activismo estratégico.

Más: para que no haya dudas, el propio René Bejarano reapareció el sábado en público, trabajando para… López Obrador.

No lo hacía desde noviembre de 2004 cuando fue a prisión, pero tampoco desde julio de 2005, en que recobró su libertad.

Se animó a salir de su ostracismo formal para conducir los trabajos de la IDN rumbo al Congreso Nacional del PRD, con el propósito de fortalecer la postulación del candidato de López Obrador a la dirigencia nacional del partido: el ex jefe de Gobierno, Alejandro Encinas.

¿Por qué a Bejarano su líder y guía no le concede un reconocimiento público, si no mayor, al menos parecido al que le hizo en el Zócalo a otro de los implicados en el acarreo de dólares, como es el ex delegado en Tlalpan, Carlos Ímaz, a quien hace un año le confirió la distinción de trabajar para su República patito?

La gratitud, sin embargo, no está entre las virtudes de López Obrador. Basta recordar que culpó inclusive a quienes acudieron a las casillas como sus representantes de haberse “vendido” para alterar los resultados.

No es ética la conducta vergonzante del PRD y menos aún la del “Presidente” pirata frente a los servicios que requieren de y que les ha prestado y sigue prestándoles René Bejarano.

En el primer aniversario del fracaso a que lo condujo su descomunal soberbia, López Obrador debiera tirar línea, sí, pero no sólo contra la propuesta fiscal de Calderón, sino para enfrentar la inmoralidad crónica en que se debate un movimiento que a tantos timó con el señuelo de “la esperanza”.

Carlos Marín - 30

Etiquetas: ,